Un papel fue intervenido
un blanco, un pedazo de árbol grande con hojas crujientes.
Se alzó ante todo y no era tu caligrafía
Me invadió el espacio una letra extraña,
tenía dirección y muy pocas palabras.
Una sensación de pequeño envuelta en la complicidad mayor.
Una confesión que vestía de poema y vibró mi cuerpo.
¡Cómo vibró ese rellenito cuerpo!
Me contaba de belleza y de caminos con luces.
Luces dobles.
Era un secreto, lo guardabas
Lo lanzaste a mi vista escondiéndote.
No era tu caligrafía.
Sofía.-
Julio 2013