14.5.12

Escena XVII

En escena, Urano y Gea. Ellos no pueden verse, ya que la escenografía permite ver que están en distintos lugares, separados uno del otro. Palomas mensajeras llevan y traen sus mensajes de amor. Seremos más breves, y dejaremos a gusto la elección del tiempo que tarda una paloma en llegar hasta el otro lado. 

Urano:- ¿Te despedís? ¿Así?
Gea:- No, pero sí lo hago de mi idea de cruzarme el día que sigue con tu bello rostro resplandeciente... Y, al hacerlo, cabe aclarar mi renuncia a lo más gratificante que podría el mundo ofrecer.
Urano:- ¿Qué es lo más gratificante, o qué sería?... O, ¿acaso no lo sabes?
Gea:- Sería una imagen directa y real de tu cuerpo y un sonido limpio y retumbante de tu voz; todo en frente y dentro mío.
Urano:- (satisfecho) Muy lindo. Sos el alma de diamante que me conecta con la tierra.

Gea sonríe al estilo Meredith Grey, Urano percibe su carácter alegre y enamorado.

Gea:- Debo admitir que subestimé mi capacidad de retener mis emociones y necesidad física con respecto a tu persona... Me animé abiertamente a calcular un Jueves cuando querría que fuera la hora siguiente. Sé que probablemente tu consciente bienestar no se vea implicado en la misma situación...
Urano:- (intenta tranquilizarla) Tu permanente presencia en mis actividades hace que me sea inevitable tenerte presente, y extrañarte en mis momentos de reflexión.
Gea:- No dudo, y es por cierto, que eso te ocurre.
Urano:- Me ocurre; vivir el amor através de tu mirada es algo que me gratifica enormemente.
Gea:- Lamento que el consumismo se haya interpuesto entre nosotros, pero más aún lamento que no puedan traslucirse en tu boca ciertas escapatorias.
Urano:- No lamentes, dulce y bella estrella del cielo.
Gea:- Lamento, lamento enormemente, mi querido Urano.
Urano:- Pero, si acaso, este simple hecho significa el aumento de la necesidad de tenerte en mis brazos, y así poder sentir que tengo al amor que siempre quise.
Gea:- ¿Puede ser, mi querido deseo, que con esas frases dulcemente escritas, salidas de las palmas de tus manos y, por consecuencia, de tu puro y magnífico corazón, hayan logrado apaciguar mis ansias tan sólo un par de días más? ¿Puede ser, que estas bellas oraciones hayan adormecido mi desespero?
Urano:- Es tu mente, y tu alma, la que te esclareció el camino. Es inevitable no extrañar tu olor, tu risa, pero son los recuerdos de tu ser los que me hacen sonreírle a la vida.
Gea:- De acuerdo, supongo que tus palabras en efecto sí han esclarecido mi ser, o probablemente, como tú dices, sean mi mente y alma las responsables. Más allá de cualquier razón posible... esperaré en los sauces el regreso de tu amable presencia.
Urano:- Te iré a buscar a los sauces, simplemente a disfrutar de estar vivos, poder observar el transurrir otoñal y la suave brisa del viento del Sur, al lado de mi amada, y reafirmar cada vez más nuestro vínculo del amor.


(S&M, Sin Más)